Diálogo introductorio con Jesús
Señor mío Jesucristo, sabes que todos los vacíos de mi ser sólo pueden ser llenados por tu gracia y tu presencia. Mis miedos, mis preocupaciones, mis dolores, mis confusiones, sólo pueden encontrar soluciones y sanación en Ti. Gracias, porque sé que siempre estarás conmigo y me ayudarás a que todo me salga bien y harás que todas las dificultades y todos los problemas sean auténticos trampolines que me impulsen a la consecución de los objetivos que tengo en mi vida. Te suplico que seas el escudo que no permita que los malos deseos, las palabras destructivas y las acciones de aquellos que no me quieren, me hagan daño y me hagan sufrir, Cuento con tu presencia que me protege siempre y que me brinda fortalezas para la realización de tantos sueños que tengo y quiero ver realizados. Amén.
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Evangelio del día: Reconociendo tus pecados te lleva al encuentro con Jesús
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San Lucas 5,1-11 (XXII jueves tiempo ordinario): Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador... A partir de ahora serás pescador de hombre
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Del Santo Evangelio según San Lucas 5,1-11
La Pesca milagrosa: "En aquel tiempo, una multitud se amontonó alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: "Navega mar adentro, y echen las redes". Simón le respondió: "Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré lasredes". Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: "Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador". El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: "No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres". Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron." Palabra del Señor Reflexión del Papa Francisco Pedro experimenta el encuentro con Cristo viendo su propio pecado: ve la fuerza de Jesús y se ve a sí mismo. Se inclina a sus pies diciendo: "Señor, aléjate de mí, porque soy un pecador". En este encuentro entre Cristo y mis pecados está la salvación El lugar privilegiado para el encuentro con Jesucristo son los propios pecados. Si un cristiano no es capaz de sentirse precisamente pecador y salvado por la sangre de Cristo, de este Crucificado, es un cristiano a mitad de camino, es un cristiano tibio. Cuando nosotros encontramos Iglesias decadentes, cuando encontramos parroquias decadentes, instituciones decadentes, seguramente los cristianos que están allí no han encontrado jamás a Jesucristo o se han olvidado de aquel encuentro con Jesucristo. La fuerza de la vida cristiana y la fuerza de la Palabra de Dios está precisamente en aquel momento donde yo, pecador, encuentro a Jesucristo y aquel encuentro da un vuelco a la vida, cambia la vida… Y te da la fuerza para anunciar la salvación a los demás. Debemos preguntarnos también nosotros:
Diálogo con Jesús Jesús, mi Dios y mi Señor, cuando voy y me encuentro contigo en la oración siento que tengo un momento de sanación, de liberación, de descanso y reposo para mi alma. En ese momento dejo todo el peso de mis cargas y me centro en la energía restauradora de tu amor. Por eso, por el poder de tu palabra, quiero echar las redes, estar confiado en tus promesas, porque quien te sigue, no le alcanzará nunca el fracaso, ni será abatido por el desaliento y la desesperanza, porque Tú todo lo puedes, todo lo transformas. Cuento con tu amor y tu poder, con esa amistad que siempre suple en momentos de extrema necesidad. Hoy, más que nunca, por mis dificultades y problemas, necesito de tu acción poderosa sobre mí, que mi corazón se llene de tu bendición y sea capaz de vivir con fe cada situación y reto de esta vida. Confío en tu misericordia que me van transformando y me va configurando con tu Espíritu. Creo Señor, pero aumenta mi fe. Amén Propósito para hoy: Hoy, me llevaré varias estampitas de Santos y se las regalaré a mis compañeros de trabajo y les explicaré, de forma breve, la vida del santo que le toque de regalo. Reflexionemos juntos esta frase: "A veces se lleva adelante una lucha para otras especies que no desarrollamos para defender la igual dignidad entre los seres humanos" (Papa Francisco) | |||||||
jueves, 3 de septiembre de 2015
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