sábado, 18 de julio de 2015

Salmo 135 (136), 1.23-24.10-15. Sábado 18 de Julio de 2015.
MISA DE SANTA MARÍA EN SÁBADO.
“DEMOS GRACIAS AL SEÑOR, PORQUE ÉL ES BUENO”.
exodo-cena-pascualDen gracias al Señor, porque él es bueno.
Se acordó de nosotros en nuestro abatimiento,
Y nos libró de nuestros opresores,
Al que hirió a Egipto en sus primogénitos,
Y a Israel lo sacó de en medio de ellos,
Con mano fuerte y brazo levantado,
Al que separó en dos el Mar de Juncos,
Y condujo a Israel por medio de él,
Allí tumbó a Faraón y a su ejército.
inmaculado-corazon-de-maria-3ORACIÓN: Dichosa tú, Virgen María, que llevaste en tu seno al Creador del universo; diste a luz al que te creó, y permaneces Virgen para siempre.- Concédenos, Dios Misericordioso, auxilio en nuestra fragilidad, para que, quienes celebramos la conmemoración de la Santa Madre de Dios, con la ayuda de su intercesión nos veamos libres de nuestras culpas. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Biblia Latinoamericana / se toma como guía el misal católico: Asamblea Eucarística.

jueves, 16 de julio de 2015

NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN....SANTORAL DEL 16 DE JULIO.

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miércoles, 15 de julio de 2015

¡¡¡¡¡¡¡¡¡ QUE TENGAN TODAS /TODOS..UN BUEN DESCANSO,Y DIOS MEDIANTE NOS ESTAMOS VIENDO..!!!!!!!!!!

¿Por qué no venden los tesoros del Vaticano?

¿Qué sucedería si mañana en todos los periódicos anunciaran en primera página que el gobierno mexicano coloca a subasta las Pirámides de Teotihuacán o que el gobierno inglés vende el Big Ben o el americano la Estatua de la Libertad o el francés la Torre Eiffel?
Muchos mexicanos, ingleses, americanos o franceses acogerían la noticia como la más grande de las tomaduras de pelo de los últimos tiempos.
¿Es posible vender un símbolo nacional, algo que representa un poco de aquella tierra, de aquel país? No, a ningún presidente cuerdo se le ocurriría hacer semejante barbaridad.
Y sin embargo, muchos preguntan: ¿por qué la Iglesia no vende sus “tesoros” artísticos para dar de comer a los pobres? ¿Por qué no vacía las elegantes salas del Vaticano o de los obispados de todas las hermosas estatuas, cuadros y esculturas?
Tratar sobre los “tesoros vaticanos”, usando un poco de sentido común, lo único razonable es decir que no existen. Es verdad que algunas personas, engañadas por publicidades falsas, malintencionadas o simplemente deseosas de aprovechar el tirón del “morbo” pueden haber llegado a pensar cosas tan disparatadas como que el Vaticano es una de las grandes potencias económicas del mundo. Pero eso es en el fondo porque se han creído lo que han oído sin una mínima reflexión.
El Vaticano es un pequeño territorio de unas pocas hectáreas, es decir, menos que lo que posee cualquier pequeño agricultor. Sus “posesiones” son una Iglesia, unos edificios de oficinas y unos jardines del siglo XVI, un museo y la residencia del Santo Padre. Aparte de esto posee algunos pequeños territorios en la ciudad de Roma y una zona de descanso en Castelgandolfo. Cualquiera puede entender que el valor de esto en la economía mundial de los grandes Estados como Estados Unidos o Japón o Rusia o Europa, es bastante ridículo. Pero incluso si se compara con una sola empresa un poco grande, los “tesoros del Vaticano” dejan de serlo.
El valor de lo que se podría llamar “tesoro Vaticano” es el que poseen las obras de arte de su museo, que ciertamente, gracias a que los Papas han sido siempre hombres de una gran cultura y un exquisito gusto, es uno de los mejores del mundo. Pero en lo económico su valor es parecido al que pueda tener el Louvre, el Prado, el Ermitage o el British Museum. Y a nadie se le ocurre pensar que el valor de esos museos es enormemente importante en la economía.
Su valor es fundamentalmente cultural. Lo cual a veces, en una mentalidad burguesa, se identifica automáticamente con valor económico. Pero eso no está producido por la realidad en sí, sino por la pobre mentalidad de quien confunde arte y dinero, porque cree que en este mundo todo se puede comprar.
Por lo que respecta a los objetos del culto hay que acordarse un poco de lo que significa amar. El amor de los enamorados les lleva a regalarse objetos preciosos, y está por ver el primer enamorado que le regala a su novia unos pendientes de hojalata. En la Iglesia Católica procuramos hacer lo mismo con Dios Nuestro Señor. Los objetos de culto son lo más bonito que podemos.
Eso no significa que eso sea dinero que podría haber ido a los pobres. Cuando se consigue abrir el corazón de la gente al Señor el dinero sale de su bolsillo para los pobres y para Dios. Y cuando no se consigue abrir el corazón de la gente a Dios el dinero no sale hacia los pobres, sino que se queda en la cuenta corriente de los potentados. Si no se hubiese empleado en Dios no habría llegado a ningún otro sitio.
En cuanto a los dineros del Vaticano hay que decir que tampoco es mucho y que cualquier pequeño banco de provincias mueve mucho más dinero que el Vaticano. Además, una gran parte de ese poco dinero que se mueve se dedica a obras benéficas, a través, en Roma, del convento de las hermanas de la Madre Teresa de Calcuta que hay en el Vaticano y, en todo el mundo, del Pontificio Consejo Cor Unum, que preside la Caritas Internacional.
Por último conviene subrayar que en las congregaciones vaticanas (algo así como los ministerios de la Iglesia) hay pocos empleados y no se parecen en nada a los grandes ministerios de las naciones. Por ejemplo en el Pontificio Consejo para la Familia trabajan, contando desde el Cardenal hasta el Conserje, 14 personas. Es decir, que los presupuestos no dan en el Vaticano para grandes derroches financieros.
En consecuencia, el análisis de los “tesoros vaticanos” no nos lleva a escandalizarnos, sino a pensar que debemos ayudar más al Santo Padre en lo económico, especialmente a través de la colecta del óbolo de San Pedro, que se celebra en la Iglesia Universal el día 29 de junio. Cuanto más dinero le llegue mayor bien podrá hacer a los necesitados de todo el mundo.
Los tesoros de la Iglesia pertenecen a toda la Iglesia, la de hoy, la de ayer, la de siempre. Cada uno de los cuadros, estatuas, edificios, no son únicamente un conjunto de colores o piedras, colocados en modo más o menos artísticos. Cada uno de ellos encarna de alguna manera una persona, un ideal, una época de la vida de la Iglesia.
Para terminar, apelaremos al motivo más fuerte de la FE: cuando hablamos de “tesoros del Vaticano” o, mejor aún, “tesoros de la Iglesia”, nos estamos refiriendo sobre todo y principalmente a los tesoros de la GRACIA divina. Es decir:
  • al tesoro incomparable e invaluable de los sacramentos, el ser depositaria del Cuerpo Santísimo de nuestro Señor Jesucristo, de su Sangre preciosa, de su Palabra divina, de los tesoros de la Redención;
  • al tesoro de ser -por voluntad de nuestro Señor- la administradora de los méritos infinitos de su Redención para la salvación de todo el género humano. Aquí tiene su fundamento teológico y se explica el tema tan controvertido por la Reforma protestante de las “Indulgencias”;
  • al tesoro de la santidad de todos los hijos de la Iglesia, sobre todo de aquellos que más han sobresalido por el heroísmo de sus virtudes: los mártires, las vírgenes, los confesores, los santos de todos los tiempos, de cualquier cultura, raza, sexo o condición social;
  • al tesoro de la FE de todos los cristianos;
  • al tesoro de la CARIDAD de la Iglesia: la cantidad de obras de caridad que dirigen muchísimos de sus hijos en todos los países del mundo, sin ningún sueldo, sólo por amor a Cristo y a sus semejantes: hospitales, ancianatos, orfanatorios, clínicas para enfermos de cáncer, SIDA y de todos los males; casas para niñas abandonadas, mujeres violadas, casas de asistencia a los drogadictos, leprosos, pobres, emigrantes; escuelas para todas las clases sociales, atención a los desamparados, a la niñez, a la familia, misiones, obras de solidaridad, etc., etc., etc.
¡En cualquier parte del mundo donde hay pobreza y sufrimiento de cualquier tipo, allí está presente la Iglesia para ayudar, apoyar, consolar!
Podemos ver, por ejemplo, un pasaje de la historia de San Lorenzo, diácono y mártir del siglo III: El año 257 d.C. se desató otra persecución contra la Iglesia naciente, instigada por el ministro de finanzas del imperio romano y actuada por el emperador Valentiniano: se acusó a la Iglesia de acumular “secretos tesoros” -¡vea que la acusación no es nueva!- y se llamó a juicio al diácono Lorenzo para que entregara esos tesoros. San Lorenzo, entonces, reúne a todos los ciegos, cojos, enfermos y pobres de la ciudad de Roma y se los presenta al emperador, diciendo: “Aquí están nuestros tesoros eternos, que jamás desaparecerán y que siempre nos darán inmensos frutos y ganancias, esparcidos por el mundo entero”.
¡¡ÉSTOS SON LOS VERDADEROS “TESOROS DEL VATICANO Y DE LA IGLESIA”!!
Detrás de una Pietà de Miguel Ángel, de una Anunciación de Fra Angélico o de una catedral de Burgos hay algo más que el interés cultural. En cada uno de estas obras, yace la fe de un hombre, de un pueblo que quiso rendir culto, alabar de una manera palpable a Dios. Delante de ellas cuántos hombres han rezado, cuántos han inclinado su cabeza, cuántos han levantado sus corazones a Dios.
No, la Iglesia de ahora no tiene derecho a vender la fe, expresada plásticamente, de sus antepasados ni claudicar la fe de sus futuros hermanos. La Iglesia no puede venderlos porque éstos bienes perderían el significado último y único de su existir y el dinero que se obtuviera por ellos, ayudaría en muy poco a solucionar el problema de la pobreza, cuyas raíces son mucho más profundas y no se solucionará con un fajo de billetes, sino sólo con la conversión del corazón del hombre.

martes, 14 de julio de 2015

82 CONSEJOS DE UN PADRE A SU HIJA...

Seattle Municipal Archives
G. I. Gurdjieff fue un maestro místico, escritor y compositor armenio, quien se autodenominaba “un simple Maestro de Danzas”.
Tuvo personalidad misteriosa y carismática, con un agudo sentido crítico, y una elevada cultura tradicional, acaparó la atención de muchos, guiándolos hacia una posible evolución espiritual y humanitaria.
Su filosofía planteaba que el hombre estaba en un estado de perpetua somnolencia. Fue, por tanto, uno de los precursores de lo que llamamos “el apocalipsis zombie” sólo que, para él, no era algo que podría suceder en el futuro. Para este filósofo, la sociedad actual se encuentra en este estado de manera generalizada.
Os mostramos, a continuación, 82 consejos que le ofreció a su amada hija para poder vivir libremente tanto espiritual como físico

1. Fija tu atención en ti mismo; sé consciente en cada instante de lo que piensas, sientes, deseas y haces.
2. Termina siempre lo que comenzaste.
3. Haz lo que estás haciendo lo mejor posible.
4. No te encadenes a nada que a la larga te destruya.
5. Desarrolla tu generosidad sin testigos.
6. Trata a cada persona como si fuera un pariente cercano.
7. Ordena lo que has desordenado.
8. Aprende a recibir; agradece cada don.
9. Cesa de autodefinirte.
10. No mientas ni robes; si lo haces, te mientes y robas a ti mismo.
11. Ayuda a tu prójimo sin hacerlo dependiente.
12. No desees ser imitado.
13. Haz planes de trabajo y cúmplelos.
14. No ocupes demasiado espacio.
15. No hagas ruidos ni gestos innecesarios.
16. Si no la tienes, imita la fe.
17. No te dejes impresionar por personalidades fuertes.
18. No te apropies de nada ni de nadie.
19. Reparte equitativamente.
20. No seduzcas.
21. Come y duerme lo estrictamente necesario.
22. No hables de tus problemas personales.
23. No emitas juicios ni críticas cuando desconozcas la mayor parte de los hechos.
24. No establezcas amistades inútiles.
25. No sigas modas.
26. No te vendas.
27. Respeta los contratos que has firmado.
28. Sé puntual.
29. No envidies los bienes o los éxitos del prójimo.
30. Habla sólo lo necesario.
31. No pienses en los beneficios que te va a procurar tu obra.
32. Nunca amenaces.
33. Realiza tus promesas.
34. En una discusión, ponte en el lugar del otro.
35. Admite que alguien te supere.
36. No elimines, sino transforma.
37. Vence tus miedos; cada uno de ellos es un deseo que se camufla.
38. Ayuda al otro a ayudarse a sí mismo.
39. Vence tus antipatías y acércate a las personas que deseas rechazar.
40. No actúes por reacción a lo que digan, bueno o malo, de ti.
41. Transforma tu orgullo en dignidad.
42. Transforma tu cólera en creatividad.
43. Transforma tu avaricia en respeto por la belleza.
44. Transforma tu envidia en admiración por los valores del otro.
45. Transforma tu odio en caridad.
46. No te alabes ni te insultes.
47. Trata lo que no te pertenece como si te perteneciera.
48. No te quejes.
49. Desarrolla tu imaginación.
50. No des órdenes sólo por el placer de ser obedecido.
51. Paga los servicios que te dan.
52. No hagas propaganda de tus obras o ideas.
53. No trates de despertar en los otros emociones hacia ti como piedad, admiración, simpatía, complicidad.
54. No trates de distinguirte por tu apariencia.
55. Nunca contradigas, sólo calla.
56. No contraigas deudas; adquiere y paga en seguida.
57. Si ofendes a alguien, pídele perdón.
58. Si lo has ofendido públicamente, excúsate en público.
59. Si te das cuenta de que has dicho algo erróneo, no insistas por orgullo en ese error y desiste de inmediato de tus propósitos.
60. No defiendas tus ideas antiguas sólo por el hecho de que fuiste tú quien las enunció.
61. No conserves objetos inútiles.
62. No te adornes con ideas ajenas.
63. No te fotografíes junto a personajes famosos.
64. No rindas cuentas a nadie; sé tu propio juez.
65. Nunca te definas por lo que posees.
66. Nunca hables de ti sin concederte la posibilidad de cambiar.
67. Acepta que nada es tuyo.
68. Cuando te pregunten tu opinión sobre algo o alguien, di sólo sus cualidades.
69. Cuando te enfermes, en lugar de odiar ese mal, considéralo tu maestro.
70. No mires con disimulo; mira fijamente.
71. No olvides a tus muertos, pero dales un sitio limitado que les impida invadir toda tu vida.
72. En el lugar en el que habites, consagra siempre un sitio a lo sagrado.
73. Cuando realices un servicio, no resaltes tus esfuerzos.
74. Si decides trabajar para los otros, hazlo con placer.
75. Si dudas entre hacer y no hacer, arriésgate y haz.
76. No trates de ser todo para tu pareja; admite que busque en otros lo que tú no puedes darle.
77. Cuando alguien tenga su público, no acudas para contradecirlo y robarle la audiencia.
78. Vive de un dinero ganado por ti mismo.
79. No te jactes de aventuras amorosas.
80. No te vanaglories de tus debilidades.
81. Nunca visites a alguien sólo por llenar tu tiempo.
82. Obtén para repartir.